Nuestra preciosa Nekane nos alegro con su gran sonrisa y nos mimó con sus abrazos y besos a todos los rinconeros. Sonrisa, simpatía, amor… esa es la Neka Iñigo ocupo el salón central para dormir bajo las estrellas y nos dejo entrever su entereza y complicidad, entre sonrisas discretas y miradas de soslayo. Con sus peras al vino se gano nuestro corazón.

Aquí tenéis vuestra casa Gracias por venir y gracias por volver.
si, si y si
Neka, te esperamos para desayunar en nuestro patio...
Sabía que volverías a por tu fresa...
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