aiiii k video mas tierno.. Eli guapa k me han dixo k estas malita? estas hoy mejor ya??? espero k si y k te cures mu pronto y k si tienes k ir al medico te toke un buenorro de esos. un beso mu grande cafe
hola Cafe, tus palabras me suenan tan dulces como las lamiditas de nuestros pequeños felinos, ahí estoy, ya recuperada y al abordaje para lo siguiente, que seguro que será algo mejor. Besos y besos. Eli.
Hay un lugar, allí perdidito en el océano en el que unas cabezillas sin más entretenimiento que pensar, hacen que sus locuras se entrecrucen para llegar a resultados que en las noches se presentan con aromas de cilantro y desierto, sonrisas mojadas en café amargo para endulzar los sueños que llevan a cada uno a su pequeño rincón interior y a un reaparecer de buenos días que huele a Atlántico. Que me llamen loco…
Árbol Genealógico del Rincón Caliente:
En el Rincón Caliente nº 12 vive Eva, ella tiene un perro llamado Tango, compañero fiel de Lola (perra de Jhon), Jhon es compañero de casa de Eva y Edu, Edu es el posible padre de la última camada de La Puta (la más felina de la casa). La Puta es la madre de La Ico, que vive con Leti, en el Rincón Caliente nº 14, junto con Carol, que se quedó con el Nilo, hermano de la Ico, gatos adoptivos de la Eli, vecina del Manu (el hombre de la casa). Abajo, Isi y su erizo, ocupando la habitación que dejó David, que se marchó con la música a otra parte aburrido de la menstruación de tanta mujer. En fin.. estos somos nosotros.
Desde hoy, el Flamenco es patrimonio de la humanidad. Todo dicho.
ResponderEliminaraiiii k video mas tierno..
ResponderEliminarEli guapa k me han dixo k estas malita? estas hoy mejor ya??? espero k si y k te cures mu pronto y k si tienes k ir al medico te toke un buenorro de esos. un beso mu grande
cafe
hola Cafe, tus palabras me suenan tan dulces como las lamiditas de nuestros pequeños felinos, ahí estoy, ya recuperada y al abordaje para lo siguiente, que seguro que será algo mejor. Besos y besos. Eli.
ResponderEliminarHay un lugar, allí perdidito en el océano en el que unas cabezillas sin más entretenimiento que pensar, hacen que sus locuras se entrecrucen para llegar a resultados que en las noches se presentan con aromas de cilantro y desierto, sonrisas mojadas en café amargo para endulzar los sueños que llevan a cada uno a su pequeño rincón interior y a un reaparecer de buenos días que huele a Atlántico. Que me llamen loco…
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